La calidad del Contenido: Con las cosas de beber no se juega.

Curiosa paradoja. En los tiempos en los que los medios tratan de resolver el sudoku que tienen frente a ellos con los nuevos canales, no se les ocurre otra cosa que olvidarse de lo importante que es la calidad del contenido. Está pasando en casi todos los sectores y en todos los soportes.

Imaginemos por un instante que en una ciudad, que tiene que mejorar y modernizar su red de suministro de agua potable, se les ocurre a las autoridades que para ahorrarse costes y poder acometer el proyecto reducirán en la calidad de las aguas. Pensemos que su planteamiento pase por no utilizar aguas depuradas o que las que lleven a cada hogar las recogerán directamente de algún embalse de aguas muertas. ¡Menuda locura! Pues algo así ocurre con la comunicación en este siglo que se mueve entre la crisis económica y la transformación digital. De esta situación vienen precisamente estos efectos secundarios. Por una parte los medios tienen que adecuarse a las nuevas demandas, modernizar sus estructuras productivas, salir a buscar a las audiencias en los nuevos caminos y autopistas y enganchar con las nuevas generaciones (los famosos milenials); pero por otra parte la crisis ha golpeado a todas esas empresas y tratan de ahorrar en cualquier partida. Y aquí precisamente está el error. No se puede recortar costes en la calidad del agua porque al final damos un servicio que no estará al nivel de las necesidades de la población.

Vivimos en la era del Brand Content y del Marketing de Contenidos. Unos tiempos en los que la comunicación exige inmediatas respuestas por parte de marcas, anunciantes, medios y soportes. Unos momentos realmente apasionantes en los que el escenario muta continuamente. Cada día nace un nuevo canal, desaparecen otros, surge un dispositivo, se levantan nuevos medios sociales y se crean nuevos modelos comunicacionales. Son tiempos de enorme exigencia que requieren una especial profesionalidad. No son tiempos precisamente para el amateurismo. Porque, al final, lo que se transmite por esos canales es contenido y debe ser contenido de calidad. Ocurrió, por ejemplo, con la nueva oferta televisiva surgida de la digitalización del espectro. Aparecieron decenas de nuevos canales en su gran mayoría con un contenido programático bastante lamentable. Muchos de esos nuevos canales han desaparecido ya víctimas del fracaso de audiencia.

Algo así ocurre también en el resto de canales y soportes. Hoy la oferta es infinita pero la calidad no. Existen medios ligeros de producción en los medios audiovisuales y hoy todos llevamos encima un Smartphone con capacidades tecnológicas altísimas que lo convierten en herramientas de producción y transmisión del máximo nivel. Ellos han contribuido en buena medida al auge de los llamados User Generated Content, tan bienvenidos y provechosos para el resultado final del medio. Pero esos contenidos no pueden venir a sustituir a los productos realmente profesionales. Ahora más que nunca se necesitan periodistas capaces de hacer brillar a las marcas para las que trabajan, productores con imaginación que generen creatividades e ideas potentes, diseñadores y editores que compongan en imágenes y sonidos lo que las nuevas audiencias demandan.

Todo eso solo se conseguirá desde la profesionalización máxima del sector. Hacen falta especialistas y conocedores de la materia prima más sensible: El Contenido. Con el agua no se juega porque podemos acabar envenenados.

José María García-Lastra

Socio Director en Cristaliza.

www.cristaliza.com

Posted on 4 noviembre, 2014 in Estudios Quinto Nivel

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José María García Lastra

About the Author

Chema Lastra es Consultor Independiente de Medios de Comunicación, Socio Director en Cristaliza (http://Cristaliza.com ); Tecnología 2.0.; Vicepresidente de AERO (Asociación Española de Radio Online) y además ha ocupado puestos de responsabilidad en empresas de comunicación (Grupo Prisa, entre otras.)

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